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Qué responder a la crisis en el Mediterráneo

La mayoría de inmigrantes que llegan a las costas europeas buscan refugiarse de los terroristas, violencia, guerra y persecución. Ellos son los amenazados.
Anduvieron perdidos por el desierto, por la soledad sin camino, Sin hallar ciudad en donde vivir. Hambrientos y sedientos, Su alma desfallecía en ellos. Entonces clamaron a Jehová en su angustia, Y los libró de sus aflicciones. Los dirigió por camino derecho, Para que viniesen a ciudad habitable. Alaben la misericordia de Jehová, Y sus maravillas para con los hijos de los hombres. Salmo 107: 4-8

El volcamiento de un barco que llevaba alrededor de 850 hombres, mujeres y niños desesperados de Libia hacia las costas del sur de Europa, ha hecho que una vez más la peligrosa ruta de migración humana por el Mediterráneo sea el centro de atención. Solo 28 personas fueron rescatadas. Suponiendo que esta cifra de fallecidos sea un hecho confirmado, se habrán perdido un total de 1600 vidas en las aguas entre el 1 de enero y 20 de abril del 2015.
En ese mismo periodo de tiempo, más de 36.000 personas lograron llegar a las costas del sur de Europa. En 2014, 21.900 inmigrantes sobrevivieron a la travesía. 3500 fallecieron en el mar. Las Naciones Unidas, autoridades, agencias humanitarias y líderes religiosos están luchando por dar con una respuesta satisfactoria para esta inaudita crisis en esa región.
PERSPECTIVA: EL PANORAMA GLOBAL
El Mediterráneo es una de las mayores vías que usan los refugiados: estas rutas, muy explotadas, han forzado a la gente a desplazarse y viajar en busca de seguridad, paz y una vida más próspera. El mapa adjunto muestra las diferentes rutas que llevan al mar y lo cruzan.
Algunos opinan que esta crisis es una amenaza a la seguridad y economía de Europa. Esa perspectiva identifica el flujo de inmigrantes como un problema que se debe frenar. Temen que rescatar inmigrantes en el mar solo sirva para animar a otros a que intenten cruzar y que se intensifique aún más la crisis. Quizás creen que la gente a bordo de los barcos de Libia tiene otras opciones que escoger. ¿Pero es eso cierto
? POR QUÉ LA GENTE SUBE A LOS BARCOS
La gente sube a los barcos porque no cree que tengan otra opción más viable. En la actualidad hay más de 51 millones de personas en todo el mundo que se ven obligadas a desplazarse y a las cuales se les ofrecen solo 3 posibles “soluciones”: Solución 1: Regresar a tu país de origen. Sin embargo, los conflictos que provocan que surjan refugiados se prolongan cada vez más. Algunos duran décadas. A día de hoy hay 21 naciones inmersas en esa violencia que parece no tener fin. Solución 2: Integrarte en el país donde te refugias. El problema es que el 86% de las personas desarraigadas están controladas por países desarrollados. A estos países les es imposible absorber e integrar a toda la gente que busca refugio dentro de sus fronteras. Solución 3: Asentarte en otro país.
En un año logra reestablecerse menos de un 1% de la población global. Está claro que estas “soluciones” no bastan para ofrecer alguna esperanza real a la mayoría de gente desarraigada de todo el mundo. La falta de soluciones efectivas ha provocado que el tiempo medio de desplazamientos ahora sea 17 años. Esa es la razón por la que centenares y miles de personas desplazadas a la fuerza den con una cuarta solución: arriesgarlo todo e intentar alcanzar un país estable en el que puedan encontrar refugio y rehacer sus vidas. Es esa esperanza peligrosa que llena los barcos que se dirigen a Europa con mercancía humana.
¿QUIÉN VA EN LOS BARCOS?
Aún a riesgo de simplificar demasiado, imaginamos que la gente paga a contrabandistas y suben a bordo de barcos congestionados de viajeros que se dirigen a las costas de Europa por una o más de las 3 razones siguientes.
1. Muchos de los que se hallaron en los barcos eran refugiados: gente que se vio obligada a huir de sus países. La mayoría de las 850 personas que iban en el barco que volcó el pasado fin de semana eran refugiados de Eritrea (que huían de la persecución), Siria (que huían de la guerra) y Somalia (que huían de un Estado fallido).
2. Muchos africanos subsaharianos emigraron de Libia en busca de trabajo. Sin embargo, ha vuelto a surgir violencia entre facciones políticas e ISIS está empezando a establecerse en el país, donde han empezado a ejecutar cristianos del África subsahariana. No hay duda que muchos de esos inmigrantes ahora se ven obligados a abandonar Libia. Se enfrentan a la opción de cruzar un desierto peligroso hacia el sur, o cruzar un mar peligroso hacia Europa. Muchos escogen el mar con la esperanza de que los europeos entiendan su difícil situación y les den refugio.
3. Puede que haya otros que se dirijan al Mediterráneo con el propósito de llegar a Europa para que sus vidas mejoren. No han sido desarraigados a causa de guerra o persecución, sino por desesperación económica. Al ser incapaces de imaginarse un futuro mejor en su país de origen empobrecido, lo arriesgan todo e intentan llegar a Europa. A menudo sus familias les esperan en su país con la esperanza de recibir ingresos para que sus vidas mejoren.
¿CÓMO DEBEN VER LOS CRISTIANOS ESTA SITUACIÓN DRAMÁTICA?
Como cristianos tenemos que evitar caer en el error de los que intentan manipular la opinión pública incitando al miedo. Cuando nos imaginamos las mujeres, niños y hombres cruzando el mar, no tenemos que verlos como terroristas y criminales en potencia. Lo cierto es que la mayoría buscan refugiarse de los terroristas, violencia, guerra y persecución.
Ellos son los amenazados. Poniendo cara a las cifras Alice viene de Eritrea. Como muchos otros, huyó de su país de origen a causa de persecución política y religiosa. Recibió asilo (es decir, condición de refugiada) después de llegar a Europa por el mar. Cuando estaba en Malta, Alice contó la historia de su travesía por el Mediterráneo a Paul Sydnor, el Director Regional de Europa de la Asociación Internacional para Refugiados (IAFR). “Iba en un barco por el Mediterráneo junto a unas 30 personas más, tanto cristianos como musulmanes. Después de tres días navegando, el motor falló. Nos fuimos a la deriva. Algunos de los que iban en el barco sabían que se me da bien cantar y orar. Así que cada vez que el mar se agitaba y teníamos miedo, me sostenían para que todos me oyeran al cantar y orar. Por la gracia de Dios nos encontró un bote de rescate. Yo estaba de pie al frente de nuestro barco cuando se empezó a hundir. Me quedé atascada mientras el barco se iba llenando de agua. Fui empujada hacia abajo. Todo se volvió negro. Sabía que iba a morir. Clamé a Jesús desde el fondo de las aguas. Miré y vi una luz. Nadé hacia ella lo más rápido que pude. Así es como me salvé. Sé que fue el brazo fuerte de Dios que me salvó.” Gracias a Dios que Alice fue rescatada en el mar y que Europa la reconoció formalmente como una refugiada de buena fe. Se salvó vida humana. Se preservó la dignidad humana.
Los derechos humanos se honraron. Mandamiento divino Como cristianos necesitamos buscar la perspectiva de Dios en oración acerca de esta crisis. En la Palabra de Dios podemos encontrar una gran cantidad de perspectiva que nos puede ayudar. Los cristianos seguimos el mandamiento divino de amar al extranjero y acoger al forastero. Nuestra respuesta a la desesperación humana e inmigración no tiene que ser de temor, si no de amor. La actitud por defecto de nuestros corazones tiene que ser de recibir, no de encerrarnos. Jesús mencionó algunos de los rasgos que identifican a aquellos que pertenecen a su reino en Mateo 25: 35-36. “Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí.” Por muy incómodos que nos haga sentir hoy en día, sus palabras hacen una buena descripción de aquellas personas que intentan llegar a las costas de Europa. Antonio Guterres, el Alto Comisario de las Naciones Unidas para los Refugiados, pidió a líderes de iglesias que desempeñaran un rol importante en la crisis global de refugiados, que “crearan espacio humanitario en los corazones y mentes” de la gente para los refugiados. Hizo esta petición después de escuchar a líderes cristianos confirmando de forma unánime el mandamiento divino de amar y acoger al extranjero. Las Naciones Unidas esperan que demostremos ser fieles a nuestro llamado y que desempeñemos una parte importante en la ayuda con la presente crisis. Perspectiva bíblica sobre la inmigración forzada “Desde el destierro divino de Adán y Eva del Jardín del Edén (Génesis 3: 23, 24) hasta el último libro de la Biblia escrito por Juan en la isla de Patmos, se encuentran historias de desplazamiento forzado a lo largo de las Escrituras. A veces las causas son simples y otras complejas. Algunas personas se desplazaron de forma forzada como consecuencia de sus propias elecciones y acciones (Adán y Eva, Caín, Moisés, etc.), mientras que se marcharon de sus casas a causa de un cambio climático o desastre natural (Noé, Lot), conflictos (Hagar, José), hambre (Jacob, Abraham, Noemí), guerra/exilio (el pueblo de Israel, Ester, Nehemías, Daniel) o persecución (David, Jesús, Felipe, Aquila y Priscila, Pedro, la iglesia primitiva).” Como las historias de refugiados ocurren de principio a fin a lo largo de la Biblia, vemos que Dios está a menudo trabajando con poder en el centro del asunto y a través de las vidas de personas desplazadas a la fuerza. Es la verdad lo que nos puede ayudar a no estar abrumados y paralizados al afrontar esta presente crisis. Tenemos que dar por hecho que Dios está actuando en la vía central que cruzan los refugiados. Y tenemos que estar disponibles para Dios y pueda llamarnos para unirnos a la misión. Para ver una lista de muchos refugiados que aparecen en la Biblia, consultar el recurso relacionado que está disponible. [Cientos intentan cada año llegar a las costas españolas.] Cientos intentan cada año llegar a las costas españolas.
¿CUÁL ES LA RESPONSIBILIDAD DE EUROPA CON RESPECTO A LA MUERTE DE TANTA GENTE?
El Mediterráneo se ha convertido en una piscina gigante que lo refleja todo, dejando al descubierto el mal implacable y la desesperación que se ha desatado en nuestro mundo. Sigue las huellas de esos barcos y encontrarás el camino que lleva a guerras, estados fallidos, persecución, opresión y desesperanza. Europa no tiene más remedio que responder a esta crisis. No hay ninguna decisión fácil. No obstante, seremos responsables de las decisiones que tomemos. Quizás las próximas voces europeas e internacionales ofrecen una manera que sea tanto necesaria como realista. Valorar la vida humana por encima de otros compromisos En una entrevista que se hizo recientemente en la radio, Hernán del Valle (Médicos Sin Fronteras), señaló que “solo hay esperanza si lo que estamos pidiendo tiene prioridad y los políticos importantes de Europa tienen que poner las vidas de seres humanos por encima de cualquier otro compromiso del momento.” Apostar por soluciones que incluyan integración En esa misma entrevista, Mark Micallef (de la revista Times of Malta), advirtió que tenemos que evitar creer que hay una vía rápida para arreglar una crisis como esta: “…no la hay. Este es un problema muy, muy complejo que posiblemente tendremos que afrontar a lo largo de las próximas dos décadas. Lo primero que tenemos que hacer es acabar con las reacciones que tenemos por acto reflejo… Este es un problema muy complejo que necesita soluciones multidimensionales que controlan la integración de esas personas en nuestra economía y sociedad.” Crear alternativas reales para los refugiados y aumentar el hecho de compartir la carga Las Naciones Unidas han acogido la respuesta europea inicial, pero desafía a Europa a expandir las medidas y que incluyan “…desarrollar una operación de búsqueda y rescate que ponga énfasis en salvar miles de vidas; comprometerse firmemente a recibir a un número significante de refugiados para que se reestablezcan en Europa; proporcionar alternativas legales, como una mejora de reunificación familiar, esquemas de patrocinio privado, y visados de trabajo y estudiante para que la gente necesitada de protección internacional no tenga que recurrir a viajes tan peligrosos; proporcionar apoyo a aquellos países que reciben más llegadas (Italia y Grecia), y una mayor responsabilidad compartida dentro de Europa para evitar la situación actual en la que unos pocos países reciben la mayoría de solicitantes de asilo, principalmente Alemania y Suecia.
¿QUÉ PUEDEN HACER LAS IGLESIAS LOCALES?
Orar Los problemas que se tratan en este artículo ofrecen muchos motivos de oración en relación a esta crisis. Debemos orar teniendo las causas fundamentales de la inmigración forzada. Debemos orar por aquellos que se han desplazado a la fuerza. Debemos orar para que las autoridades y sociedades que están al frente y que no tienen más remedio que responder a los barcos en sus aguas y a la gente que llega a sus costas. Debemos orar por la iglesia en Europa, que nuestro mandamiento divino de amar al extranjero y acoger al forastero demuestre el amor de Dios en medio de esta crisis humanitaria. Quizás Dios usará las Escrituras como las que se adjuntan a continuación para ayudarnos a orar. Salmos 107:1-8 Salmos 142 Salmos 146 Salmos 5:11 Mateo 25:34-40 Éxodo 2:15-22 Hechos 8:1-8 Hechos 18:1-4 1ª de Samuel 23:9-16 Rut 1:22 y 2:11-13 Informarse Muchos cristianos tienen poca información sobre la crisis de refugiados. Las iglesias locales pueden desempeñar un papel importante y ayudar a sus comunidades de la fe a entender mejor la realidad y desafíos relacionados con la crisis. La Alianza Evangélica Mundial (WEA) ha creado una serie de recursos sencillos y links que pueden ser de ayuda. Ver más información Conectar unos con otros: la Refugee Highway Partnership No hay un solo gobierno o institución que tenga todo lo que hace falta para responder a esta crisis. Como cristianos tenemos que trabajar juntos y animarnos unos a otros. La Región Europea de la Refugee Highway Partnership es una red que reúne una gran variedad de cristianos con ganas de servir a refugiados. La mesa redonda anual europa de la RHP es una oportunidad importante para conectar unos con otros.

Sobre Arley Narvaez Cruz

El principio de la sabiduria es el temor de Jehova

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