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Este misterioso incendio en Australia lleva ardiendo más de 6.000 años

El Monte Wingen es una discreta colina, de poco más de quinientos metros de altura sobre el nivel del mar, situada a pocos kilómetros de la ciudad australiana de Scone, en Nueva Gales del Sur. Se enmarca dentro de una Reserva Natural, denominada “Burning Mountain” (Montaña ardiente) y el propio nombre de Wingen proviene de un vocablo aborigen que en el idioma de los wanaruah significa “fuego”. La razón de estas constantes alusiones a las llamas es un desconcertante incendio subterráneo que, durante siglos, lleva ardiendo bajo la superficie del parque. “Nadie sabe a ciencia cierta qué tamaño tiene el fuego bajo Burning Mountain”, explica en Science Alert el profesor Guillermo Rein del Imperial College de Londres. “Se denominan incendios de veta de carbón y este en particular “arde a unos 30 metros bajo tierra y se desplaza hacia el sur a una velocidad de alrededor un metro (3,2 pies) cada año”.

A diferencia de un incendio convencional, el incendio subterráneo del Monte Wingen se alimenta de una gran veta de carbón bajo tierra, lo que significa que no hay llamas visibles en la superficie y se parece más a las brasas de una barbacoa. Una especie de bola ardiente, de unos diez metros de diámetro, capaz de alcanzar temperaturas superiores a 1.000 °C y que se desplaza lentamente bajo la superficie del parque.

Por esta razón, el incendio del Monte Wingen es prácticamente invisible. La única evidencia de su existencia es el humo que ocasionalmente aparece por las diferentes bocas repartidas por el parque, la ceniza blanca, un intenso olor sulfúrico y un terreno que resulta cálido al tocarlo. No obstante, este extraño incendio sí que deja una huella distinguible en la superficie puesto que, mientras se desplaza, destruye las raíces y la vida vegetal, dejando a su paso un reguero quemado de ceniza blanca y rocas descoloridas de tonalidades anaranjadas y rojas.
El pueblo aborigen Wanaruah considera sagrado ese lugar y cuentan historias antiguas de una viuda cuyas lágrimas por la muerte de su esposo encendieron el fuego. Por otro lado, la primera noticia oficial de la existencia de este incendio se remonta a marzo de 1828, cuando un peón que trabajaba en la zona detectó el humo y advirtió a las autoridades de que había encontrado “un volcán”. El descubrimiento apareció publicado en los medios locales de la época y consiguió que algunos expertos se acercaran a la montaña para estudiar el fenómeno. Al año siguiente, en 1829, el geólogo CPN Wilton concluyó que ese supuesto volcán era en realidad un fuego subterráneo a lo largo de una veta de carbón. Desde entonces, las mediciones muestran que el camino bajo tierra del incendio se ha extendido durante algo más de 6.5 kilómetros (4 millas) lo que sugiere que ha estado activo durante al menos 6000 años.

El avance de este incendio es también muy curioso. Delante del fuego, donde aún no ha llegado el incendio, se extiende un hermoso y verde bosque de eucaliptus. Mientras tanto, encima de la veta que arde, no hay nada vivo, ni siquiera hierba. “Con el transcurso del tiempo, allí donde estaba el fuego hace treinta años ahora el bosque ha regresado, pero es un bosque diferente, el incendio va dando forma la paisaje allá donde pasa”.

Existen cientos de incendios subterráneos por todo el mundo. Estados Unidos, China o India cuentan con fuegos similares que se alargan durante décadas, como por ejemplo la ciudad fantasma de Centralia, Pensilvania, que inspiró la película Silent Hill. Allí, durante los trabajos mineros de extracción en 1967, una chispa inició un gran incendio de veta de carbón que acabó con todo el pueblo en los siguientes años.

El origen del incendio de Burning Mountain no está claro pero los estudios realizados hasta la fecha nos indica que se produjo hace miles de años. Lo más probable es que se iniciara por causas naturales, posiblemente un rayo que encendió un afloramiento de la veta o quizá pudo haber sido una ignición por calentamiento espontáneo. Pero sí sabemos que es antiguo, muy antiguo. “No es que tenga 6.000 años, es que tiene al menos 6.000 años”, afirma Rein. «En realidad, podría tener cientos de miles de años». Es, sin duda alguna, el incendio activo más antiguo del planeta… y seguirá así mientras encuentre carbón y un buen suministro de oxígeno. Dos factores que, por ahora, tiene de sobra.

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